Tiscornia

May 25, 2017

Dos piezas de su instalación "Camuflajes y Olvidos", Cabildo de Montevideo, 1996, están expuestas en el MuHAr: "Tacita del plata" y "Colección de lágrimas y mares".

La siguiente es una reflexión sobre la obra que compartió Tiscornia por correo.

 

" Las piezas que estarán en la exposición, eran parte de la muestra del Cabildo que se llamó “Camuflajes y Olvidos” fue en 1996, con curaduría de Patricia Bentancur. Era una muestra compleja, en el sentido que apuntaba a tocar varios temas usando el formato de la intervención. Es decir tomar un espacio ya cargado de significados, con todos los contenidos que suelen estar expuestos e introducir nuevos elementos que dialogaran con los existentes, de manera de “actualizar” la historia por un lado, y por otro de denotando la carga subjetiva que cualquier historia oficial tiene (por objetiva que pretenda ser), establecer otra subjetividad, más claramente personal. Yo misma escribo en el catalogo “Tengo recuerdos que para otros no son mas que olvidos. Tengo también un montón de olvidos que paradójicamente dan forma a mis recuerdos. Entre lo que me acuerdo y lo que me olvido, he dibujado un mapa de pequeñas fotos inconexas que a fuerza de subjetividad se han vuelto la historia objetiva con la que cuento.”  Reflexionando desde el presente, me doy cuenta que la exposición hay que verla no sólo en el contexto de la memoria y de mi traslado a residir en Nueva York, sino también en el marco de otras dos rutas de pensamiento. Una, la experiencia de la dictadura militar que estaba aun fresca en mi mente pero al mismo tiempo con una distancia suficiente como para empezar a pensar en la fisura histórica que había significado para el país y la herida con que nos había atravesado a cada uno de nosotros, los ciudadanos de ese país. Por otro lado, una segunda línea de reflexión tenía que ver con mi experiencia en Neoyorkina. En esos tiempos en Nueva York,  había un auge de la discusión de los temas de identidad, y una revisión de lo que significaba ser un artista latinoamericano. Entre otras cosas, para mi eso significaba, hacerme otra pregunta primero, y era sobre mi propia identidad de uruguaya. “La tacita del plata” que es una tacita reconstruida con fragmentos de losas de tacitas  diversas, que se sostiene entrañable aunque un poquito enclenque, cascoteada en su periplo. Por cierto un periplo que de alguna manera recoge la otra obra, la de las dos copitas, “Colección de lágrimas y mares”, una de las cuales lleva agua y la otra pedacitos  de atlas geográficos de las zonas de mares."

 

Imágenes de la instalación en el Cabildo de Montevideo:

 

 Imágenes de la obra en exposición del MuHAr. La pieza "Tacita del plata", ha sido prestada para la muestra por Cristina Casabó:

 

 

 

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